La otra pandemia: Narcisistas vs psicópatas

El cine y la literatura sin dudas han contribuído considerablemente a distorsionar el concepto de psicópata que la mayoría tenemos a simplificarlo, a reducirlo a la idea de que un psicópata es un asesino frío y calculador que no tiene problema en matar para quitarse del medio a cualquiera que le entorpezca en camino. Pero esta imagen del psicópata que nos presenta la ficción, no tiene nada que ver con la realidad. La realidad es mucho peor.

Los psicópatas y los narcisistas viven entre nosotros como personas completamente normal e integrada socialmente. De hecho, esa es su mejor cualidad para permanecer ocultos detrás de las numerosas máscaras que se colocan y poder seguir depredando a sus víctimas. En contra de lo que la mayoría cree, generalmente, los psicópatas no necesitan maltratar físicamente ni eliminar físicamente a sus víctimas; no les hace falta. Llegado el caso lo pueden hacer sin problemas porque no tienen ningún tipo de remordimiento para hacerlo pero el psicópata integrado habitual, es alguien que rara vez va a cometer un crimen sangriento y rara vez va a ser un maltratador físico, sencilla y llanamente porque no lo necesita. A cambio, son grandes expertos en la manipulación psicológica de los demás, en las formas de hostigamiento más clandestinas e indirectas.

 

Las tres personalidades psicopáticas conocidas son la llamada personalidad maquiavélica, la personalidad narcisista, que es una verdadera epidemia, la verdadera pandemia de nuestro tiempo, el mundo de los narcisistas: son personas con una absoluta necesidad de aplauso, de éxito, de notoriedad, de seguidores sin dudas una verdadera epidemia. Y luego están los que llamamos en el trabajo los  “avaros del poder”. Son aquellos personajes característicos de esta oscura personalidad psicopáticas; lo que llamamos psicópatas integrados, psicópatas que están en nuestra sociedad perfectamente aclimatados a ella y no por ello son menos peligrosos y menos inquietantes, porque sus actuaciones son tan perversas como las otras .Pueden ser tu jefe, tu compañero de trabajo o puede ser tu pareja. Y estos a simple vista no se diferencian en nada de nosotros, incluso tienen un aspecto exterior estupendo, magnífico, una imagen pública impecable, imposible de sospechar algo malo en ellos.

 

Sin dudas uno de los problemas más difícil es poder identificarlos es muy difícil que el entorno social de un psicópata integrado reconozca en él a quien verdaderamente es, porque la imagen pública que tiene es intachable y la capacidad de encandilar, seducir, encantar a todo el mundo es tan grande, que los psicópatas pasan totalmente desapercibidos, incluso y esto es muy importante frente a sus propias víctimas.

 

Porque incluso siendo víctima de las maquinaciones de un psicópata integrado, ya sea en el mundo del trabajo o en el ámbito de la pareja o familia, la víctima no identifica de dónde nace todo su mal. La víctima está mal, la víctima está dañada y la dificultad está en que la persona que sufre este proceso no lo identifica como una relación nociva , por eso después la consecuencias de no terminar a tiempo con esto pueden terminar aun en el mismo suicidio de la victima ahora la pregunta es ¿Cómo se puede identificar a estos personajes? no es por lo que dicen, sino por lo que realmente hacen, por sus comportamientos reales, que siempre incluyen el abuso, la manipulación, la violencia verbal, la destrucción de la autoestima, la destrucción de la resistencia psíquica de la que es su víctima, es decir, son actuaciones que siempre tienen un daño psicológico.

 

Los psicópatas no cambian, pero saben que, si prometen a los demás que van a cambiar, si piden disculpas, si hace escenas dramáticas que incluyen llantos, dramatizaciones, grandes escenas teatrales, digamos propias de la mejor dramaturgia, pueden manipular a los demás quienes no lo conocen caen una y otra vez

La mayor parte de psicópatas que pueden hacer daño, los podemos encontrar en las cúpulas de las organizaciones, en la cúpula de los partidos, de los sindicatos, de organizaciones aparentemente benéficas como son muchas ONGs. Muchas personas buscan en esos líderes históricos, en esos personajes históricos, e ignoran que tenemos frente a nosotros toda un pléyade de psicópatas que están dirigiendo nuestras vidas, nuestros países, nuestras alternativas políticas, precisamente por esa fachada de encantamiento, de seducción, de buen hacer, que es característica de los psicópatas y que precisamente su mayor máscara, esa capacidad de encandilar a los demás, hace de ellos, muy frecuentemente lo que denominamos en psicología líderes carismáticos: líderes que son seguidos por miles o millones de otras personas que creen de buena fé estar siguiendo un modelo relevante.

 

Contraprogramar el narcisismo me parece absolutamente importante en una sociedad en la que todo es la apariencia, donde se valora a las personas por el éxito externo, por el aplauso social, por el número de seguidores, por el número de likes que tienen en redes sociales.

 

El pronóstico que yo hago desde hace bastante tiempo del futuro de nuestra sociedad es

bastante oscuro, porque no veo yo elementos que permitan contrarrestar esta verdadera

pandemia de narcisismo y psicopatía integrada, que está aquí para quedarse y que no hace sino aumentar el número de víctimas que acuden a consulta cada día a buscar ayuda y apoyo por el daño que les han hecho…

 

 

REDACTADO POR CAROLINA VARES